10/11/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 20: 27 – 38)
Acercándose algunos de los saduceos,
esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron: «Maestro, Moisés
nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no
tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano.
Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; y la
tomó el segundo, luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también
sin dejar hijos. Finalmente, también murió la mujer. Esta, pues, ¿de cuál de
ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer.» Jesús
les dijo: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido; pero los que alcancen
a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los
muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son
como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Y que los
muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama
al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios
de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven.»
Dios de la Vida
Dios de la Vida, inúndanos con tu Luz.
No nos dejes caer en la muerte de la oscuridad, el egoísmo, el desenfreno, la
insolidaridad. Te pertenecemos y no descansaremos hasta estar cobijados en tu
Amor.
Ojalá aprendamos cuál es nuestra meta,
tan íntimamente unida con nuestro origen. Venimos y vamos a la Vida. Y
peregrinos podemos también alcanzarla aquí, si nos dejamos conducir por el
Espíritu del Resucitado.
Hace falta creer en el Dios de la Vida
ante tanta muerte que desgarra corazones y quema futuros. Creer para
apasionarnos con lo que significa vivir plenamente y ser para los demás. Vivir
en el “des-centramiento” de la entrega, la alegría y la fraternidad.
Vida. Tú eres el Dios de la Vida, no
nos dejes caer en la tentación de creernos que el fin es muerte y destrucción.
Miremos la realidad con los ojos de Jesús Resucitado y con los de María, la
primera creyente, modelo de fe en el Amor y en la Vida.
03/11/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 19: 1 – 10)
Entró en Jericó, e iba pasando. Y he
aquí que un hombre rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, buscaba
ver a Jesús para conocerlo, pero no lo lograba a causa de la mucha gente, porque
era pequeño de estatura. Entonces corrió hacia adelante, y subió sobre un
sicomoro para verlo, porque debía pasar por allí. Cuando Jesús llegó a este
lugar, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, desciende pronto, porque hoy es
necesario que Yo me hospede en tu casa". Y éste descendió rápidamente, y
lo recibió con alegría Viendo lo cual, todos murmuraban y decían: "Se ha
ido a hospedar en casa de un varón pecador". Mas Zaqueo, puesto en pie,
dijo al Señor: "Señor, he aquí que doy a los pobres la mitad de mis
bienes; y si en algo he perjudicado a alguno le devuelvo el cuádruplo".
Jesús le dijo: "Hoy se obró salvación a esta casa, porque también él es un
hijo de Abrahán. Vino el Hijo del hombre a buscar y a salvar lo perdido".
Objetos perdidos
Cuando a uno se le pierde algo en algún
lugar, siempre puede recurrir a un espacio llamado de “objetos perdidos”. En
ocasiones, encontramos lo que se nos ha caído o lo que dejamos olvidado en tal
o cual sitio.
¿Y qué sucede cuando en lugar de un
objeto los que estamos perdidos somos nosotros, como sucedió a Zaqueo? No te
preocupes. Jesús te busca, te ama y le perteneces. Déjate encontrar. No te
escondas. Ya sabes que todo lo “perdido” es de su gusto y de su pertenencia.
Dejémonos encontrar por Él. No nos arrepentiremos de ponernos en sus manos.
27/10/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 18: 9 –14)
Dijo también a algunos que se tenían
por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: «Dos hombres subieron al templo
a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior
de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás
hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno
dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias." En cambio el
publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al
cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión
de mí, que soy pecador!" Os digo que éste bajó a su casa justificado y
aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille,
será ensalzado.»
Jesús nos coloca al revés.
Jesús con sus parábolas hace que nos
encontremos. Sí, él provoca encuentros. El encuentro del soberbio con el
humilde, del pobre con el rico, del ignorante con el sabio, del creído con el
humilde, del alegre con el entristecido, del obrero con el empresario, de los
padres con los hijos, de los sacerdotes con su pueblo… Nos hace que nos
encontremos porque nos pone al revés, nos da la vuelta. Los que creen tener
éxito se dan cuenta de que sin Él no pueden hacer nada. Los que están en los
primeros puestos se enteran de que el Reino es para los últimos. Los “más” se
dan cuenta de que desde el Evangelio “más es igual a menos” (una revolución de
la matemática del corazón).
Lo importante no es donde estemos, sino
que nos encontremos, que nos sintamos hermanos, iguales junto a Jesús. Cuando
hay encuentro se da la fraternidad y nos aproximamos a la vía de la justicia
por el Amor.
20/10/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 18: 1 – 8)
Les decía una parábola para inculcarles
que era preciso orar siempre sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad, que
ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella ciudad una viuda que,
acudiendo a él, le dijo: "¡Hazme justicia contra mi adversario!"
Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: "Aunque no
temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le
voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme."»
Dijo, pues, el Señor: «Oíd lo que dice el juez injusto; y Dios, ¿no hará
justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace
esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre
venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?»
Con tantas viudas…
En la jornada del Domund este evangelio
en la figura de la viuda, que clama y exige justicia, que no se cansa de
rogarla y de pedirla, nos hace toparnos con tantas “viudas” de los diferentes
continentes, con tantos “niños”, con tantos “hermanos” que necesitan justicia y
solidaridad.
Oremos insistentemente como esta mujer,
por y con los que están en los márgenes. Oremos para que brille la justicia y
nosotros seamos los primeros en practicarla. Oremos por los misioneros y
misioneras que muestran el rostro misericordioso de Dios por todos los pueblo.
Oremos por nuestra conversión, por el cuidado de nuestra oración y por el
“vuelco” de los corazones a la generosidad y al compartir.
Pongamos en la mesa del altar, junto
con el pan y el vino, los anhelos de nuestro mundo, sus luces y sus sombras,
sus alegrías y desvelos, de chicos y grandes, las pequeñas y grandes cosas que
nos hacen más humanos y evangélicos.
13/10/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 17: 11 – 19)
Siguiendo su camino hacia Jerusalén, pasaba
entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, diez hombres leprosos
vinieron a su encuentro, los cuales se detuvieron a la distancia, y, levantando
la voz, clamaron: "Maestro Jesús, ten misericordia de nosotros".
Viéndolos, les dijo: "Id, mostraos a los sacerdotes". Y mientras iban
quedaron limpios. Uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió
glorificando a Dios en alta voz, y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús
dándole gracias, y éste era samaritano. Entonces Jesús dijo: "¿No fueron
limpiados los diez? ¿Y los nueve dónde están? ¿No hubo quien volviese a dar
gloria a Dios sino este extranjero?" Y le dijo: "Levántate y vete; tu
fe te ha salvado".
El abrazo de Jesús.
Jesús nos abraza continuamente, nos
cura, nos integra nuevamente en la comunidad, nos regala su amistad. Y, a
veces, podemos creernos que nos merecemos ese abrazo, que entra dentro de lo
previsible. Nos creemos tan buenos, tan creyentes, tan…
Solo uno de los diez enfermos de lepra
sanados fue capaz de volverse a alabar a Dios por el don de la curación. Solo
un corazón creyente, agradecido contempla el rostro de Jesús, ¿y el resto? El
resto se pierde la contemplación del rostro del Amor.
Jesús nos abraza. No le demos la
espalda con nuestra autosuficiencia. Sin Él no somos nada.
En esta semana demos gracias a Dios por
los mártires que van a ser beatificados el próximo domingo en Tarragona. Ellos
nos muestran que ser creyente es ser testigo del Amor de Dios, de ese Dios que
abraza, aunque no nos demos cuenta.
06/10/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 17: 5 – 10)
Dijeron los apóstoles al Señor;
«Auméntanos la fe.» El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un grano de mostaza,
habríais dicho a este sicómoro: "Arráncate y plántate en el mar", y
os habría obedecido.» «¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando
y, cuando regresa del campo, le dice: "Pasa al momento y ponte a la
mesa?" ¿No le dirá más bien: "Prepárame algo para cenar, y cíñete
para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás
tú?" ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue
mandado? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado,
decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer.»
De la “superagenda”, líbranos, Señor
Por más que creamos que tenemos una
superagenda en la que no cabe ya nada, no nos las demos de importantes.
Primero, porque hay otra gente que, quizá sin agenda, hace las mismas o más
cosas sin hacer demasiado ruido. Segundo, porque el tiempo, las posibilidades,
las iniciativas, los trabajos que realizamos están muy unidos a nuestra misión
de servicio. Es lo que tenemos que hacer. Y gracias a Jesús y al soplo de su
Espíritu sobre nuestra agenda vital podemos llegar a llevarlo a cabo.
Sentirnos “pobres siervos” es un
ejercicio necesario, para darnos cuenta de Quién lleva las riendas de nuestra
vida y para no creernos en el centro de nuestro eje vital. Quizá es bueno, como
nos sugiere Patxi con su dibujo que, al terminar el día y ver la agenda, demos
gracias a Dios por todo lo que hemos recibido de Él para afrontar la tarea que
se nos encomienda. En lo secreto, oculto, demos gracias y pidamos la fuerza del
Espíritu.
Y también digamos, como si fuera una
letanía, de la “superagenda”, líbranos, Señor. De creernos demasiado, líbranos,
Señor. Del orgullo pastoral, líbranos, Señor. De…, líbranos, Señor.
29/09/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 16: 19 – 31)
«Era un hombre rico que vestía de
púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre,
llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba
hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y
le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los
ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. «Estando en
el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a
Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten compasión de mí
y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua,
porque estoy atormentado en esta llama." Pero Abraham le dijo: "Hijo,
recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus
males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre
nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran
pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros."
«Replicó: "Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también
ellos a este lugar de tormento." Le dijo Abraham: "Tienen a Moisés y
a los profetas; que les oigan." Él dijo: "No, padre Abraham; sino que
si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán." Le
contestó: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán,
aunque un muerto resucite."»
Y tú, ¿A qué juegas?
¿En qué piensa el rico? ¿A qué juega?
¿A qué apuesta? ¿No se da cuenta de que hay alguien al que aplasta? ¿No percibe
en su vida la presencia de Dios? ¿Se puede estar tan tranquilo jugando con la
vida sin darle ningún sentido excepto el del acaparar?
Dios tiene la justicia en la mano. La
justicia de Dios no es un dado que atemoriza, sino que es la única que asegura
la dignidad, la salvación del que está aplastado. ¿Podemos quedarnos tan
tranquilos mientras hay gente aplastada?
La vida es tiempo de elección. No
perdamos este valioso don jugando a opciones equivocadas que conducen a la
muerte. Dejemos las apariencias, el tener como supremo valor y miremos más al
que tenemos al lado, a ver si necesita de nosotros y con nuestras miopías no
somos capaces de echarle una mano con corazón.
22/09/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 16: 10 – 13)
El que es fiel en lo mínimo, lo es
también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo
mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto, ¿quién os confiará lo
verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro?
«Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al
otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios
y al Dinero.»
¿Atrapados por el dinero?
La parábola del administrador infiel
es, desgraciadamente, muy actual. ¡Desfalcos, prevaricación, malversación de
fondos, economías ocultas, engaños…! ¿A qué nos suena? A que los hijos de las
tinieblas son muy astutos y buscan como sea ser amigos del poderoso caballero
Don Dinero.
Y nosotros, ¿los que no estamos
perseguidos por jueces o por el amo? ¿Realmente somos tan astutos, listos,
apasionados para vivir el Evangelio como el administrador infiel lo es del
dinero? Ojalá que seamos más entusiastas de Dios y de su gente, los pobres, que
los administradores monetarios.
El dibujo de Patxi de esta semana es
muy expresivo. El dinero “ata” una barbaridad. Y el buen Dios quiere que
vivamos liberados, que no nos dejemos atrapar por algo que no da la felicidad
cuando se convierte en un absoluto. ¡Cuánta gente ha malogrado su vida por
construir castillos de dinero en el aire! La ambición no logra la felicidad. No
sirvamos al dinero. Quedémonos con Dios que es nuestro mayor bien, nuestro
tesoro. Él nunca nos fallará.
Oración:
Señor, ayuda a nuestros hermanos más necesitados, a aquellos que piden
una bolsa de comida para subsistir. Haz que se nos mueva el corazón a
compartir, cada vez más, al ritmo de tu Corazón.
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15/09/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 15: 1 – 32)
Todos los publicanos y los pecadores se
acercaban a él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo:
«Este acoge a los pecadores y come con ellos.» Entonces les dijo esta parábola.
« ¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las
99 en el desierto, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y
cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa,
convoca a los amigos y vecinos, y les dice: "Alegraos conmigo, porque he
hallado la oveja que se me había perdido." Os digo que, de igual modo,
habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99
justos que no tengan necesidad de conversión. «O, ¿qué mujer que tiene diez
dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca
cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las
amigas y vecinas, y dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma
que había perdido." Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los
ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.» Dijo: «Un hombre tenía
dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la
hacienda que me corresponde." Y él les repartió la hacienda. Pocos días
después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde
malgastó su hacienda viviendo como un libertino. «Cuando hubo gastado todo,
sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces,
fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus
fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que
comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo:
"¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo
aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé
contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a
uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando
él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y
le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y
ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus
siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en
su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y
comamos y celebremos una fiesta, este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la
vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la fiesta. «Su hijo
mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la
música y las danzas; Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo
aquello. Y él le dijo: "Tu hermano
ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido sano
y salvo." Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le
rogaba que entrara. Pero respondiendo
él, le dijo al padre: "Mira, por tantos años te he servido y nunca he
desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito
para regocijarme con mis amigos; pero cuando vino este hijo tuyo, que ha
consumido tus bienes con rameras, mataste para él el becerro engordado." Y él le dijo: "Hijo mío, tú siempre has
estado conmigo, y todo lo mío es tuyo. "Pero era necesario hacer fiesta y
regocijarnos, porque éste, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida;
estaba perdido y ha sido hallado."
La alegría del Reencuentro.
Con este precioso dibujo, que muestra
la alegría de Jesús, Buen Pastor, con la oveja perdida o distraidilla. Él se
siente feliz por el reencuentro, como la mujer que encontró la moneda perdida.
Desde la libertad, el Buen Pastor nos
da la oportunidad de convertir nuestro corazón y nuestra vida para que se pueda
producirse la fiesta del “reencuentro”. No siempre vivimos con la misma
intensidad y las mismas ganas el encuentro con Jesús, la oración, la entrega a
los demás, la fraternidad… Flaquea nuestra paciencia, nuestra alegría, nuestro
compromiso…
Estamos en tiempos de “reencuentro”, de
oportunidad para hacer fiesta en el corazón y en la vida, de “coros de ángeles”
que interpretan un nuevo cantar… Serpentina, alegría… Sí, en septiembre,
también estamos de fiesta.
Nos encontramos a muchos hermanos y
hermanas por el camino. Que todos sean oportunidad para el “re-encuentro” con
Jesús.
08/09/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 14: 25 – 33)
Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: «Si alguno viene
donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos,
a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. El que no
lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. «Porque ¿quién
de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los
gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos
y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él,
diciendo: "Este comenzó a edificar y no pudo terminar." O ¿qué rey,
que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con
10.000 puede salir al paso del que viene contra él con 20.000? Y si no, cuando
está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pues, de
igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no
puede ser discípulo mío.
Tierra a la vista.
El barco pirata llega a su destino. Durante un mes hemos estado surcando
los mares y ya llega el cole, el nuevo curso, los ajetreos de cada día… Y
nuevamente la Palabra nos sorprende, nos anima a seguir a Jesús con
radicalidad, cargando con la cruz y yendo tras sus huellas.
Cargar con la cruz de cada uno y con la cruz del mundo. Un mundo de
violencia, que retiembla en Siria. Por eso nuestra oración en esta semana será
incansable por la paz. Nos unimos al papa Francisco en la construcción de la
paz. Los distintos se unen para pedir ese don tan preciado, amenazado y
necesario.
01/09/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 14: 1.7 – 14)
Y sucedió que, habiendo ido en sábado a
casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban
observando. Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo
una parábola: Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el
primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que
tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: "Deja el sitio a
éste", y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al
contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de
manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más
arriba." Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén
contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se
humille, será ensalzado.» Dijo también al que le había invitado: «Cuando des
una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus
parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y
tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los
lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden
corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.»
A toda vela
Con Jesús, con el Papa Francisco, con
tantos hermanos y hermanas que hacen del banquete del Reino banquete de mesa
compartida con los que sufren y están desplazados.
A toda vela, sintámonos alentados al
inicio de curso por el soplo de Dios, que nunca deja de animarnos y de
llevarnos a buen puerto.
Miremos a nuestro alrededor. ¿De
quiénes estamos rodeados? ¿Hacemos algo por alguien que nos necesita? ¿Quiénes
son los convidados a nuestra mesa?
Dejemos que el soplo de Dios renueve
nuestros manteles, mentalidades e invitaciones.
25/08/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 13: 22 – 30)
Atravesaba ciudades y pueblos
enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén.
Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que
se salvan?» Él les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os
digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. «Cuando el dueño de la casa se
levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la
puerta, diciendo: "¡Señor, ábrenos!" Y os responderá: "No sé de
dónde sois." Entonces empezaréis a decir: "Hemos comido y bebido
contigo, y has enseñado en nuestras plazas"; y os volverá a decir:
"No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de
injusticia!" «Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a
Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a
vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur,
y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. «Y hay últimos que serán primeros,
y hay primeros que serán últimos.»
En ruta!
En nuestro barco pirata del Amor vamos
surcando los mares en este mes de agosto. El barco sabe a pan y a eucaristía, a
razas diferentes que conviven en armonía, a Espíritu que guía.
Pero el barco, la Iglesia, es también
lugar donde las personas crecen, disciernen entre el bien y el mal, son capaces
de optar… Y a pesar de los fallos, las incoherencias y limitaciones, los
tripulantes no quieren elegir la ruta del mal sino la que marca el Evangelio,
como estilo del viaje de la vida.
Jesús, nuestro capitán, nos anima a
continuar adelante, pero no lo hace con “medias tintas”. Él ha entregado su vida
total y radicalmente. Ahora es nuestro turno.
18/08/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 12: 41 – 53)
«He venido a arrojar un fuego sobre la
tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que
ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! « ¿Creéis que estoy
aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Porque desde
ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos
contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el
padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la
nuera y la nuera contra la suegra.»
Jesús, capitán de barco
Con Jesús de capitán del barco de
nuestra vida lograremos descubrir la paz auténtica, que es tarea y compromiso,
que surge del fuego que purifica y compromete.
Necesitamos que Jesús nos enseñe a
manejar nuestra embarcación, no de cualquier forma, con su estilo, su
compromiso, su palabra profética honda y comprometida.
En el centro del timón, el Amor, que es
el que mueve todo lo que Jesús maneja. Conducidos por el Amor de Jesús
llegaremos a buen puerto, con la ayuda del Espíritu. Que este verano sea tiempo
para dejarnos conducir por Él.
11/08/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 12: 32 –58)
«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro
Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. «Vended vuestros bienes y
dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los
cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará
también vuestro corazón. «Estén ceñidos
vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que
su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le
abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os
aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les
servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así,
¡dichosos de ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba
a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad
preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.»
Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?» Respondió
el Señor: « ¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor
pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración
conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo
así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si
aquel siervo se dice en su corazón: "Mi señor tarda en venir", y se
pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a
emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el
momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.
«Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni
ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y
hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le
reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.
En busca del tesoro.
En el viaje en barco pirata, vamos a la
caza del tesoro. Diferentes son las indicaciones para llegar hasta él. Hay
caminos que llevan a la muerte, otros a la vida. En la Palabra encontramos las
pistas para hacernos con el tesoro, para encontrarnos con Cristo.
Por el camino podemos despistarnos con
mensajes falsos: los de la avaricia, la codicia, el poder… No nos confundamos.
Dejémonos conducir por el Padre. La aventura del barco pirata es emocionante.
Al final alcanzaremos el tesoro que se descubre en las botellas, que son las páginas
del Evangelio.
04/08/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 12: 13 – 21)
Uno de la gente le dijo: «Maestro, di a
mi hermano que reparta la herencia conmigo.» Él le respondió: « ¡Hombre! ¿Quién
me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?» Y les dijo: «Mirad y
guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está
asegurada por sus bienes.»
Les dijo una parábola: «Los campos de
cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: "¿Qué
haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?" Y dijo: "Voy a hacer
esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí
todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en
reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea." Pero Dios le
dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que
preparaste, ¿para quién serán?" Así
es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.»
Agosto en Barco Pirata…
Patxi nos invita en este mes de agosto
a la aventura de un barco pirata. Aventura de amistad, de encontrar tiempo para
divertirse, descansar y también para orar, leer el Evangelio y compartir la fe.
No hace falta mucho equipaje para
montar en el barco. No es necesario acumular. El verbo que necesitamos es
“compartir”. Si se comparte se pueden tener experiencias nuevas, de gratuidad,
de amor, de fraternidad… El compartir genera dinámicas que construyen. La
acumulación, la avaricia, el quererlo todo destruyen.
En la “aventura pirata”, aventura con
Jesús, queremos vivir un viaje especial en el que vamos a compartir lo mejor de
nosotros mismos con los demás.
El verano nos puede ayudar a relajarnos
y despertarnos a la gratuidad. En este hermoso barco pirata.
28/07/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 11: 1 – 13)
Y sucedió
que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus
discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.»
Él les dijo:
«Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos
cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados porque también
nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.»
Les dijo también: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a
medianoche, le dice: "Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de
viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle", y aquél, desde
dentro, le responde: "No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis
hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos", os aseguro,
que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su
importunidad, y le dará cuanto necesite.»
Yo os digo:
«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el
que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre
hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una
culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo
malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo
dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»
Constantes.
La invitación
que nos hace el Evangelio a orar, a través del Padre Nuestro, nos anima a
acercarnos al Corazón del Padre, que nos regala su amor y siempre está
disponible para lo que necesitemos.
La
insistencia en la oración es importante. Igual que insiste el que necesita algo
en una urgencia, así también nosotros hemos de practicar la constancia. Ser
constantes en nuestras relaciones con Dios, porque Él siempre nos espera y nos
cuida. Démosle el alegrón de cuidar nuestra oración, nuestro contacto con Él,
de manera íntima, como se trata a un amigo y nos enseña Teresa de Jesús.
Y pidamos. En
esta semana de la JMJ nos acordamos de tantos jóvenes del mundo entero que
quieren ser testigos del Señor Jesús. Y de nuestro papa Francisco.
21/07/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 10: 38 – 42)
Yendo ellos de camino, entró en un
pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una
hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra,
mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues,
que me ayude.»
Le respondió el Señor: «Marta, Marta,
te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor,
de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.»
Resuena el Evangelio
La mejor parte es que resuene el
Evangelio en nuestra vida. Al escuchar, al servir, al subir, al bajar… En casa,
en el trabajo, con la familia… En el hospital, en la playa, en el campo… Con
sol, con frío… Como Marta, como María, con un estilo con otro, lo importante es
que Jesús resuene como melodía que atraviesa nuestra existencia.
El encuentro con Jesús haría más
contemplativa a Marta y más activa a María, o quizá las complementaría. El
Señor sabrá. Lo importante que Él resuene como susurro de arroyo o run-run de
conversión.
En verano dejemos que la Palabra cale,
resuene en nuestra vida. Ella se convierte en guitarra de alegría que anima el
corazón.
14/07/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 10: 25 –37)
Se levantó un legista, y dijo para ponerle
a prueba: «Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Él le
dijo: « ¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees? »
Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y
a tu prójimo como a ti mismo.»
Entonces le dijo: «Bien has respondido.
Haz eso y vivirás.»
Pero él, queriendo justificarse, dijo a
Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?»
Jesús respondió: «Bajaba un hombre de
Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle
y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel
camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que
pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de
camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus
heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia
cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.
Al día siguiente, sacando dos denarios,
se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo
pagaré cuando vuelva." ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del
que cayó en manos de los salteadores?» Él dijo: «El que practicó la
misericordia con él.» Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo.»
¿Arriba o abajo?
El que es prójimo de otro no puede
estar arriba. Tiene que estar abajo.
¿Arriba o abajo? No es un juego. Es una
manera de posicionarse frente a la realidad y optar cómo queremos estar en el
mundo: encima, en lo alto, con poder, con lejanía, con indiferencia. O abajo:
tendiendo puentes, sujetando al caído, curando heridas…
¿Arriba o abajo? Jesús no necesita una
lección complicada para explicar quién es el prójimo, quién nos necesita. Él
mismo no solo está abajo sino que se abaja para compartir nuestra historia.
San Pablo, Teresa de Calcuta, Francisco
Javier, Damián de Molokai, Vicente de Paúl, Teresa de Jesús… estuvieron con los
de abajo.
¿Con quién estamos realmente cada uno
de nosotros? ¿Arriba o abajo? ¿Qué podemos hacer para bajar de la cabalgadura?
Les recomendamos esta semana algún
texto u homilía del papa Francisco. Él se sitúa muy bien desde abajo.
07/07/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 10: 1 – 9)
Después de esto, designó el Señor a
otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y
sitios a donde él había de ir. Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros
pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad
que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni
sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid
primero: "Paz a esta casa." Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra
paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma
casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No
vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que
os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El Reino de
Dios está cerca de vosotros."
“Decid: está cerca de vosotros el reino de Dios”
Llevemos en la mochila la Palabra. Y
poco más. No andemos demasiado cargados de cosas. No las necesitamos. Lo
nuestro es estar en camino para descubrir a Jesús y para hacerlo descubrir a
otros. El Reino está en nuestro corazón cuando dejamos que el Padre reine. El
Amor se hace presente en lo más íntimo y se expande por el mundo.
Dejemos que Dios reine. Acojamos a los
que vengan a nosotros con paz. Y estemos alegres porque el Señor está en medio
de nosotros.
El próximo domingo, 7 de julio, es la
Jornada de Responsabilidad del Tráfico, oramos por todos los conductores para
que extremen las precauciones y su responsabilidad en la carretera. Por los que
trabajan y se ganan la vida al volante. Por los policías, guardia civil,
personal sanitario y de mantenimiento, grúas y un largo etcétera que sirven a
los conductores en estos días de tanto calor.
30/06/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 9: 51 – 62)
Sucedió que como se iban cumpliendo los
días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió
mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos
para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a
Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres
que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?» Pero volviéndose, les
reprendió; y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, uno le dijo:
«Te seguiré adondequiera que vayas.» Jesús le dijo: «Las zorras tienen
guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde
reclinar la cabeza.» A otro dijo: «Sígueme.» El respondió: «Déjame ir primero a
enterrar a mi padre.» Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus
muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.» También otro le dijo: «Te
seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.» Le dijo Jesús:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de
Dios.»
Reflexión:
¡Stop, retrovisor!
En el seguimiento de Jesús no podemos
estar continuamente mirando hacia atrás. Hemos de mirar hacia delante, con
ánimo, porque el Señor nos conduce.
“El que echa mano al arado y sigue
mirando atrás no vale para el reino de Dios”. El que usa el retrovisor en todo
momento, termina por caerse de la moto, porque pierde el norte y la referencia.
Jesús nos acompaña, sin necesidad de espejos retrovisores, para que transitemos
las sendas que nos conducen hacia el Reino del Amor y de la Paz.
Almacenemos los retrovisores.
Agarrémonos fuerte a Jesús. ¡Siempre hacia delante, sin excusas! ¡Ánimo!
23/06/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 9: 18 – 24)
Y sucedió que mientras él estaba orando
a solas, se hallaban con él los discípulos y él les preguntó: « ¿Quién dice la
gente que soy yo?»
Ellos respondieron: «Unos, que Juan el
Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había
resucitado.»
Les dijo: «Y vosotros, ¿quién decís que
soy yo?» Pedro le contestó: «El Cristo de Dios.»
Pero les mandó enérgicamente que no
dijeran esto a nadie.
Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir
mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas,
ser matado y resucitar al tercer día.»
Decía a todos: «Si alguno quiere venir
en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
Porque quien quiera salvar su vida, la
perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.
Reflexión:
Coge la cruz de cada día
Cada día tiene su cruz. La cruz nos
lleva al camino de la gloria, de la vida. Pero no podemos llegar a la meta sin
la cruz.
Cuando cargamos con la cruz de corazón
nos negamos a nosotros mismos, porque no pensamos en clave egoísta sino que
sintonizamos con Aquel que cargó con el madero.
Cada día tiene sus cruces o la misma
cruz. La cruz es árbol de donde también brota la esperanza. No podemos
quedarnos en una visión negativa u oscura. La fe nos lleva a la Vida e ilumina
la vida presente.
Cojamos cada uno nuestra cruz y
animemos a nuestros hermanos a cargar con la suya. Cada uno tenemos las
nuestras. Y si podemos, seamos un poco cirineos de aquellos que no puedan con
la suya. Es la manera más hermosa de morir a nosotros mismos.
Contemplemos nuestra agenda, nuestro
tiempo, en clave de donación y de amor.
16/06/2013:
Evangelio según San Lucas.
(Lucas 7: 36 – 50)
Un fariseo le rogó que comiera con él,
y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa.
Había en la ciudad una mujer pecadora
pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un
frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó
a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza
se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.
Al verlo el fariseo que le había
invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de
mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.»
Jesús le respondió: «Simón, tengo algo
que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.»
Un acreedor tenía dos deudores: uno
debía quinientos denarios y el otro cincuenta.
Como no tenían para pagarle, perdonó a
los dos. ¿Quién de ellos le amará más?»
Respondió Simón: «Supongo que aquel a
quien perdonó más.» Él le dijo: «Has juzgado bien»,
y volviéndose hacia la mujer, dijo a
Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies.
Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus
cabellos.
No me diste el beso. Ella, desde que
entró, no ha dejado de besarme los pies.
No ungiste mi cabeza con aceite. Ella
ha ungido mis pies con perfume.
Por eso te digo que quedan perdonados
sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona,
poco amor muestra.»
Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan
perdonados.»
Los comensales empezaron a decirse para
sí: « ¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?»
Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha
salvado. Vete en paz.»
Reflexión:
Jesús viene a arreglar nuestras averías.
Jesús viene a arreglar nuestras
averías. Pero para ir al mecánico, al médico, al sacerdote, al hermano, hemos
de reconocer que algo le ha pasado a nuestro coche.
La mujer del Evangelio se acerca a
Jesús, porque sabe cómo está, cuál es su situación, su limitación, su historia,
su pecado. Se vuelca en Él, que es fuente de perdón y de misericordia.
Solo Jesús puede dar el perdón y la
alegría, ante la frágil carrocería de nuestra humanidad. Abrámonos a su acción,
a la acción del Espíritu, para que el vehículo de nuestra vida pueda circular
con su dignidad de hijo de Dios y hermano de un mundo a veces demasiado
accidentado y triste.
02/06/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 7: 11 – 17)
Y sucedió que a continuación se fue a
una ciudad llamada Naím, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre.
Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad,
sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que
acompañaba mucha gente de la ciudad.
Al verla el Señor, tuvo compasión de
ella, y le dijo: «No llores.»
Y, acercándose, tocó el féretro. Los
que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.»
El muerto se incorporó y se puso a
hablar, y él se lo dio a su madre.
El temor se apoderó de todos, y
glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre
nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».
Y lo que se decía de él, se propagó por
toda Judea y por toda la región circunvecina.
Reflexión:
Jesús siente lástima.
Jesús siente lástima, se duele del
dolor, de la muerte de los débiles y pequeños, de los que no cuentan, porque
parecen ser de tercera o cuarta (el Tercer Mundo…). El mundo se duele de países
como Siria, Libia, Malasia, Palestina, Congo… y de tantos otros donde la
oscuridad de la violencia campea a sus anchas. Nosotros nos dolemos del dolor que
tenemos cerca, del amigo que lucha por su enfermedad, de la mujer recién parida
que no tiene qué dar a su bebé o de la que recorres las calles para encontrar
algo con lo que echar hacia delante a su familia.
Jesús siente lástima y actúa. Dice al
muchacho, hijo de la viuda de Naín: “¡Levántate!”. Levantémonos a la voz de
Jesús, a la escucha de su Palabra, al latido de sus bienaventuranzas. Lloremos
con el mundo pero luego atendamos al que continuamente no invita a continuar
viviendo, generando vida, luchando por ella de una manera comprometida y digna.
Lloremos y levantémonos, compartamos y
ayudemos, siendo compasivos y compañeros de camino
26/05/2013:
Evangelio según San Juan
(Juan 16, 12-15)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos: "Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con
ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la
verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os
comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de
mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por
eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará."
Reflexión:
Trinidad: un regalo
inagotable.
Padre, Hijo y Espíritu son regalo. Puro
regalo. El Padre se regala en el Hijo. El Hijo se nos da en el Espíritu.
La Trinidad es regalo. Dios mismo se
nos dona, se nos regala, se nos ofrece. El regalo de Dios es la sonrisa del
mundo. ¿Qué haría el mundo sin el Amor que viene del regalo que es el propio
Dios?
Desde que hacemos la señal de la cruz
por la mañana hasta el anochecer, ¡cuántos actos casi desapercibidos que
vivimos inmersos en la corriente amorosa de la Trinidad!
Dios es comunidad. En ese regalo del
Dios que se regala, también nosotros hemos de ser un regalo para los demás, no
un “regalito”, sino regalo en toda su dimensión.
Preparémonos para la fiesta del Amor
que no se termina, porque quien se dona por completo, al estilo de la Trinidad
santa, termina por no tener fin. Conectados al Amor inagotable la vida tiene otro
color.
19/05/2013:
Evangelio según San Juan
(Juan 20: 19 – 23)
Al atardecer de aquel día, el primero
de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar
donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les
dijo: «La paz con vosotros.»
Dicho esto, les mostró las manos y el
costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor.
Jesús les dijo otra vez: «La paz con
vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.»
Dicho esto, sopló sobre ellos y les
dijo: «Recibid el Espíritu Santo.
A quienes perdonéis los pecados, les
quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Reflexión:
Regalo de Pentecostés.
Recibimos como Iglesia, comunidad de
los seguidores de Jesús, el regalo del Espíritu Santo. Regalo de sus siete
dones: sabiduría, entendimiento,
consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
Siete dones que recibimos con los
brazos abiertos porque nos hacen falta para hacer memoria continúan del vivir y
el actuar de Jesús.
Espíritu Santo, gracias por tus dones,
magníficos. Regalos envueltos en la suavidad del Amor y la sabiduría del Padre.
Regalos que hacen presente siempre a Jesús.
Espíritu Santo, eres el Regalo, el
máximo regalo. Nadie da tanto. Tú te das a los seguidores de Jesús y a tantos
hombres y mujeres de buena voluntad. Tú mueves el mundo con el aliento de tu
presencia.
Necesitamos la seguridad de tu Amor y tu continua protección. Protege sobre todo a los pobres.
Necesitamos la seguridad de tu Amor y tu continua protección. Protege sobre todo a los pobres.
12/05/2013:
Evangelio según San Juan
(Lucas 24 ,46-53)
Y les dijo: «Así está escrito que el
Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara
en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones,
empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas. «Mirad, y voy
a enviar sobre vosotros la Promesa de mi Padre. Por vuestra parte permaneced en
la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto.»
Los sacó hasta cerca de Betania y, alzando
sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se separó de
ellos y fue llevado al cielo. Ellos, después de postrarse ante él, se volvieron
a Jerusalén con gran gozo, y estaban siempre en el Templo bendiciendo a Dios.
Reflexión:
Una camiseta para la Ascensión
En la fiesta de la Ascensión del Señor,
se nos invita a revestirnos con un traje nuevo (una camiseta nueva) elaborada
por el Padre, con las confecciones del Hijo y el envío del Espíritu Santo.
La Ascensión nos invita nuevamente a
amar. No es fiesta de nostalgia sino de compromiso. El Resucitado está junto al
Padre y por la acción del Espíritu va a remover nuestros corazones, nuestros
compromisos, nuestras vestiduras viejas. Ascensión es novedad, subida, alegría,
transformación.
Que el Señor Jesús, en esta
fiesta, nos anime a portar la “camiseta” del Amor.
05/05/2013:
Evangelio según San Juan
(Juan 14,23-29)
Reflexión:
La pizarra del Espíritu
El Espíritu
nos lo enseñará todo. Es el Maestro que nos recuerda todo lo que Jesús trató de
mostrarnos. Los ejemplos del Espíritu son claros como infinito es el Amor de
Dios. Todos escritos en la pizarra del Amor.
Si después de sus lecciones seguimos sin enterarnos de qué va el mensaje
de Jesús, necesitaríamos una adaptación curricular de las grandes. Confiemos en
que sí, en que no solo nos enteremos sino que acojamos las lecciones tan claras
y apasionantes del que es Memoria viva de Jesús. Atentos esta semana a sus
enseñanzas, de la mano de María, discípula y amiga de Jesús.
Nota (por si no se entienden los símbolos):
- Dios se
suma al mundo por el signo la cruz y el resultado es un amor
enorme.
- perdonar
siempre (70 veces 7) es amor infinito.
- La función
de Dios es un amor elevado al infinito (que nos eleva al infinito).
28/04/2013:
Evangelio según San Juan
(Juan 13: 31 - 33, 34 - 35)
Cuando
salió, dice Jesús: «Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido
glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, Dios también le
glorificará en sí mismo y le glorificará pronto.»
«Hijos
míos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros. Vosotros me buscaréis, y, lo
mismo que les dije a los judíos, que adonde yo voy, vosotros no podéis venir,
os digo también ahora a vosotros.
Os doy un
mandamiento nuevo: que os
améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado,
así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que
sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.»
Palabra del Señor.
Reflexión:
No te comas el coco.
No nos
confundamos ni nos comamos el coco. Jesús es el camino que lleva a la Vida, por
la senda del amor. Su mandamiento, hoy más actual que nunca, ante las
consecuencias de una crisis que revienta la esperanza de los pobres, nos anima
en este sentido a pisar las sendas de su Corazón. Al latido del Corazón de
Cristo, sintonizando con las bienaventuranzas, hemos de zarandear nuestra vida
con el único plan que puede sacarnos de nuestros “come-cocos”. El Evangelio
parece decirnos: “Sigue a Jesús, no te comas el coco”. Y si te lo comes,
cómetelo por los demás. Un buen plan. Sin duda.
21/04/2013:
Evangelio según San Juan
Mis ovejas
escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.
Yo les doy
vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
El Padre,
que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la
mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»
Reflexión:
Vivamos a la luz del
Pastor.
Que no se nos olvide. Tenemos un Buen Pastor que es
Luz para toda la humanidad. Un Pastor que está cerca de su Pueblo, que es
bueno, que conoce y da la vida por sus ovejas. Y que las cuida.
Eso necesitamos en el mundo: Luz. Luz que calienta
e ilumina. Necesitamos pastores según El Corazón de Dios. Y necesitamos ser
unos para otros también pastores.
Decía hace poco el papa Francisco que el pastor ha
de oler a oveja. Ojalá los cristianos olamos a los problemas del mundo que
quedan impregnados en nuestro día a día, pero que son transformados por la
esperanza y la luz que brota del Resucitado.
Amigos, acerquémonos al Buen Pastor, cirio
encendido, Luz que nunca se apaga.
14/04/2013:
Evangelio según San Juan
(Juan 21, 1-14)
Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los
discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera.
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el
Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus
discípulos.
Simón Pedro les dice: «Voy a pescar.» Le contestan
ellos: «También nosotros vamos contigo.» Fueron y subieron a la barca, pero
aquella noche no pescaron nada.
Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero
los discípulos no sabían que era Jesús.
Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?» Le
contestaron: «No.»
El les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca
y encontraréis.» La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia
de peces.
El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a
Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al
mar.
Los demás discípulos vinieron en la barca,
arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos
doscientos codos.
Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas
brasas y un pez sobre ellas y pan.
Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que
acabáis de pescar.»
Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de
peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la
red.
Jesús les dice: «Venid y comed.» Ninguno de los
discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el
Señor.
Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de
igual modo el pez.
Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a
los discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Reflexión:
Lánzate en busca del
Resucitado.
El Resucitado nos enseña a lanzarnos a la pesca de
cada día, sin miedo, sin agobios, con mirada esperanzada. La sombra del
Resucitado cubre las aguas de la vida, nos estimula y orienta en cada momento.
Algunas veces puede que nuestros ojos no vean los
peces, la redada, los frutos de la Resurrección. El tiempo de Pascua nos invita
a tener una mirada nueva y atenta a la acción del Señor.
Es tiempo de lanzarse con los discípulos, con
Pedro… para alcanzar al Resucitado.
07/04/2013:
Evangelio según San Juan
(Juan 20, 19-31)
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana,
estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se
encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La
paz con vosotros.»
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los
discípulos se alegraron de ver al Señor.
Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como
el Padre me envió, también yo os envío.»
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid
el Espíritu Santo.
A quienes perdonéis los pecados, les quedan
perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no
estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos
visto al Señor.»
Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la
señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi
mano en su costado, no creeré.»
Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos
dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas
cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.»
Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis
manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.»
Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.»
Dijo Jesús: «Porque me has visto has creído.
Dichosos los que no han visto y han creído.»
Jesús realizó en presencia de los discípulos otras
muchas señales que no están escritas en este libro.
Estas han sido escritas para que creáis que Jesús
es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.
Palabra del Señor.
Reflexión:
En Manos del Resucitado.
El Resucitado nos trae las marcas de la Paz. El
dolor de los clavos se ha convertido en don de Paz, porque el perdón termina
siempre por dar sus frutos.
Jesús Resucitado nos muestra las pruebas de la Vida
que vence la oscuridad y la muerte. Sus manos son manos de la Paz. En el lugar
de los clavos, la Paz y el Amor.
¿Somos también nosotros capaces de transformar
nuestras manos, nuestro corazón, nuestra mente en instrumentos de Paz? Si
llevamos la Paz, llevamos la Resurrección del Señor.
Con la alegría que brota de la fe, transmitamos que
hemos experimentado el encuentro con Jesús Resucitado.
31/03/2013:
Evangelio según San Juan
(Juan 20, 1-9)
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer,
cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.
Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a
quien tanto quería Jesús, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y
no sabemos dónde lo han puesto.»
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían
juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó
primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas
en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo
con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el
otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues
hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de
entre los muertos.
Palabra del Señor.
Reflexión:
El triunfo de la Vida.
El Amor ha vencido, ha ganado la Vida sobre la
muerte, la oscuridad, el odio, la violencia. El Amor se alza en manos del
Padre, del Padre que se alegra por la victoria del Hijo de su confianza, del
Hijo de su Corazón.
Guardemos el traje de la muerte, de las guadañas
que secan la vida y quitan colorido al momento presente. Dejémonos arrastrar
por la alegría de Cristo, que es nuestra alegría, nuestra esperanza y nuestra
promesa que se hace realidad en la Pascua.
Por unos momentos deja tu dolor y tu pena, el
pesimismo y la indiferencia, ¡adéntrate en la alegría de Cristo y pon en ella
tu propia vida!
¡Cristo ha resucitado, aleluya, aleluya!
24/03/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 22, 14-23. 56)
Evangelio según San Lucas
(Lucas 22, 14-23. 56)
+ - «He deseado enormemente comer esta comida pascual
con vosotros, antes de padecer, porque
os digo que ya no la Volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios.»
C. Y, tomando una copa, pronunció la acción de
gracias y dijo:
+ - «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os
digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de
Dios.» Haced esto en memoria mía
C. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo
partió y se lo dio, diciendo:
+ - «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros;
haced esto en memoria mía.»
C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa,
diciendo:
+ - «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi
sangre, que se derrama por vosotros.» ¡Ay de ése que entrega al Hijo del
hombre! «Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa.
Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo
entrega!»
C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién
de ellos podía ser el que iba a hacer eso.
C. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién
de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo:
+ - «Los reyes de las naciones las dominan, y los que
ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino
que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el
que sirve. Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve?
¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el
que sirve. Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y
yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y
beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce
tribus de Israel.» Tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos
C. Y añadió:
+ - «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado
para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se
apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.»
C. Él le contesto:
S. -«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la
cárcel y a la muerte.»
C. Jesús le replicó:
+ - «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo
antes que tres veces hayas negado conocerme.» Tiene que cumplirse en mí lo que
está escrito
C. Y dijo a todos:
+ - «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni
sandalias, ¿os faltó algo?»
C. Contestaron:
S. - «Nada.»
C. Él añadió:
+ - «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo
mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una.
Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: Fue
contado con los malhechores." Lo que se refiere a mí toca a su fin.»
C. Ellos dijeron:
S. - «Señor, aquí hay dos espadas.»
C. Él les contesto:
Palabra del Señor.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Domingo de Ramos: Rasgados y Desvelados.
Con la Pasión de Jesús, que proclamamos el Domingo de Ramos,”el velo del templo se rasgó”. Se rompe lo antiguo, lo que aleja, lo que distorsiona la imagen de Dios que es amor y bondad. Ya no hay velo, ni ocultamiento, detrás de la Cruz está el Amor del Padre, hacia el Hijo y hacia la humanidad. Tiempo santo para “desvelar” al que nos acompaña en todo momento, incluso en nuestras múltiples pasiones y dolores. Amor desvelado para la samaritana y los que tienen sed de existencia. Amor desvelado para los pródigos de la vida. Amor desvelado para los que han vuelto a caminar. Amor desvelado para la que encontró las monedas perdidas. Amor desvelado para los que la vida les rompe por dentro y por fuera. Caminemos contigo hacia la Pasión, Señor Jesús. Hoy con nuestras palmas y cánticos. Dentro de un momento con nuestro olvido y la cruz.
17/03/2013:
Evangelio según San Lucas
(Lucas 15, 1 – 3.11-32)
Evangelio según San Lucas
(Lucas 15, 1 – 3.11-32)
Al amanecer
volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a
enseñarles. Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido
sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús:
"Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
Moisés, en la
Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?". Decían
esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose,
comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les
dijo: "El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra". E
inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras,
todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó
solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó:
"Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?". Ella
le respondió: "Nadie, Señor". "Yo tampoco te condeno, le dijo
Jesús. Vete, no peques más en adelante".
Palabra del Señor.
Reflexión:
Jesús no condena, sostiene.
Jesús no condena, sostiene.
“si tiras la
piedra, pierdes tu corazón”, porque tirar la piedra es condenar, descalificar,
rechazar, ser incapaces en el fondo de amar. Tenemos un corazón para amar, si
lo atamos a las cadenas de la muerte, de la piedra que mata, de la soga que
ahoga, nos quedamos sin corazón. La mujer del Evangelio tiene un corazón roto y
quebrado, pero sostenido. Más vale que el corazón esté así que sea lanzado al
vacío de la autodestrucción. El corazón de la mujer está sostenido por
el propio Jesús. En realidad todos tenemos corazones rotos, agrietados,
sostenidos por el Amor. Este dibujo me parece enormemente plástico de lo que es
el perdón y la condena. ¿En qué lado nos situamos? Y, entretanto, sigamos
rezando por la elección del nuevo Papa, que sostenga los corazones de su
pueblo.
En aquel tiempo,
se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores para oírle, y los fariseos
y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con
ellos. Entonces les dijo esta parábola. Dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el
menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la hacienda que me
corresponde." Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo
menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda
viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre
extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó
con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar
puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos,
pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros
de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!
Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti.
Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus
jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. Estando él todavía
lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó
efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya
no merezco ser llamado hijo tuyo."
Pero el padre
dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un
anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado,
matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto
y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y comenzaron la
fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la
casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó
qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el
novillo cebado, porque le ha recobrado sano."El se irritó y no quería
entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace
tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me
has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha
venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado
para él el novillo cebado!" Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás
conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse,
porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido,
y ha sido hallado."
Reflexión:
El reto de ser como el Padre.
El reto de ser como el Padre.
El Padre, que es
la luz, viene a abrazar al hijo que se marchó y al que se le apagó la luz, la
alegría y la esperanza. Así es Dios, el Padre de la Luz y de la Misericordia.
El Padre que abraza y no castiga ni echa en cara –bastante tenía encima el
arrepentido pródigo-. Pero, lo que más nos llama la atención de la parábola es
que nosotros no estamos llamados a identificarnos con el pródigo o con el hijo
mayor. Estamos llamados a identificarnos con el Padre. Como se dice en estas
tierras del Sur: ¡toma ya!
03/03/2013:
Evangelio según San Lucas.
(Lucas 13, 1 – 9)
En ese momento
se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos
galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él
les respondió: "¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto
porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se
convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho
personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables
que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se
convierten, todos acabarán de la misma manera". Les dijo también esta
parábola: "Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar
frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: 'Hace tres años que vengo a
buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar
la tierra?'. Pero él respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo removeré la
tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante.
Si no, la cortarás'"
Reflexión:
Tú nos proteges
¡Cuánta paciencia tiene Jesús con nosotros! Como el
jardinero que no quiere que se pierdan ninguna de sus plantas, así también Él
actúa con nosotros, para que no perdamos la oportunidad de poder crecer,
desarrollarnos, darnos cuenta de la fe que recorre nuestras venas.
Jesús nos protege. Nos riega y enriquece sin medida.
Protege nuestro ritmo, para que podamos despertar y algún día dar fruto. Pero
no podemos aprovecharnos y echar en saco roto la protección de Jesús.
Aprovechemos que el Señor está a nuestro lado para continuar nuestro
crecimiento y que nuestra vida dé fruto abundante.
El Señor nos da mil oportunidades cada día para
crecer. No seamos perezosos y continuemos nuestro proceso vital, tan entroncado
con la fe.
24/02/2013:
Evangelio según San
Lucas.
(Lucas 9, 28b - 36)
Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a
Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar.
Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus
vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos
hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de
su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían
despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro,
bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para
Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía.
Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con
su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor.
Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido;
escuchadle.» Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron
y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.
Palabra del Señor.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Lo nuestro es bajar.
Subamos en este tiempo de cuaresma a la montaña a orar, con Jesús,
para tener la experiencia de su gloria y así poder afrontar los desafíos del
día a día en el duro camino hacia la cruz.
Necesitamos ver la luz resplandeciente de Jesús, que venza nuestra
mirada miope y gris. Luz que ilumine la oscuridad que a veces parece envolver
la realidad y el transcurrir del día a día. Envueltos en tantas crisis,
necesitamos que esa luz resplandeciente nos impulse desde la alegría y la
esperanza.
Y luego bajar del monte, porque lo nuestro no es estar arriba sino
abajo, no quedarnos en las nubes sino convivir y comprometernos con los
peregrinos de la tierra.
16/02/2013:
Evangelio según San
Lucas.
(Lucas 4: 1 - 13)
Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido
por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo.
No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que
se convierta en pan.»
Jesús le respondió: «Esta escrito: No sólo de pan vive el hombre.» Llevándole
a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo
el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me
ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será
tuya.»
Jesús le respondió: «Esta escrito: Adorarás al Señor tu Dios y sólo a
él darás culto.» Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y
le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo;
1porque está escrito: A sus ángeles te encomendará para que te
guarden. Y: En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra
alguna.» Jesús le respondió: «Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios.» Acabada
toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno.
Palabra del Señor.
Reflexión:
“Tentaciones, si, pero lo nuestro es servir.
“Tener, poder, ganar” el estribillo de las tentaciones. Dios en Jesús
canta de otra manera. Nos dice Jesús: “lo nuestro es servir”. Servir, ser pan
para el que pasa hambre; ganar para los que no tienen; utilizar el poder que
tengamos para ofrecernos a los otros. Lo nuestro es ser pan, que alimenta, que quita las penas y se entrega
amorosamente. Tentaciones, sí, claro que las hay. Durante 40 días Jesús fue
tentado. Y si miramos a nuestro alrededor vemos las consecuencias de caer en la
tentación.
09/02/2013:
Evangelio según San Lucas.
(Lucas 5: 1 - 11)
Estaba Él a la orilla del lago
Genesaret y la gente se agolpaba sobre Él para oír la Palabra de Dios, cuando
vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado
de ellas, y lavaban las redes.
Subiendo a una de las barcas, que
era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba
desde la barca a la muchedumbre.
Cuando acabó de hablar, dijo a
Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.» Simón le
respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado
nada; pero, en tu palabra, echaré las redes.» Y, haciéndolo así, pescaron gran
cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse.
Hicieron señas a los compañeros
de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron
tanto las dos barcas que casi se hundían. Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de
Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.»
Pues el asombro se había
apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían
pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros
de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de
hombres.» Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Palabra del Señor.
Reflexión:
“Pescados” por Jesús.
Nosotros evaluamos “enredados”
por nuestros cálculos. Nos atrapa la red del limitado realismo, de nuestros intereses, de lo que nos gusta…
Jesús nos pide que lancemos nuevamente las redes para que lo imprevisible entre
en nuestra vida y “ordene” nuestra manera de pescar.
La pesca es abundante cuando nos
dejamos “atrapar” por la red de Jesús. Atrapados en su red, somos capaces de
atraer a otros hacia Jesús y su propuesta de vida bienaventuradas.
Para pescar lo mejor “ser pescados”
por Jesús. Luego, comenzaremos una vida nueva, diferente, con otros criterios
que se aproximan más a nuestra auténtica vocación.
En este fin de semana de Manos
Unidas dejémonos “pescar” por la solidaridad y el Amor que brotan continuamente
del Evangelio. “Enredados” en nuestras cosas estamos llamados a preocuparnos,
sentir con los otros, los otros que están más lejos y sufren hambre y no
conocen al Señor Jesús.
03/02/2013:
Evangelio según San Lucas.
(Lucas 4: 21 - 30)
Comenzó, pues, a
decirles: «Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy.» Y todos
daban testimonio de él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que
salían de su boca. Y decían: « ¿No es éste el hijo de José?»
Él les dijo:
«Seguramente me vais a decir el refrán: Médico, cúrate a ti mismo. Todo lo que
hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria.» Y
añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.» «Os
digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se
cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y
a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de
Sidón.
Y muchos leprosos
había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue
purificado sino Naamán, el sirio.» Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga
se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le
llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su
ciudad, para despeñarle. Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.
Palabra del Señor.
Palabra del Señor.
Reflexión:
Carpintero de corazones.
Jesús, tú quieres tallar nuestro corazón como buen carpintero y maestro de la sabiduría. ¿Lograrás sacar del tronco de nuestra existencia una obra agradable a tus ojos?
Carpintero de corazones.
Jesús, tú quieres tallar nuestro corazón como buen carpintero y maestro de la sabiduría. ¿Lograrás sacar del tronco de nuestra existencia una obra agradable a tus ojos?
En
tu pueblo no te hicieron caso. No creían en el hijo del carpintero. A veces la
sencillez y la humildad no “vende”. Más bien, quieren “despeñarte”. Tú, sin
embargo, sigues empeñado en tallar nuestra alma, a pesar de todos los riesgos.
No te canses nunca, Maestro carpintero, de realizar esa noble tarea, a ver si
consigues que latamos a tu ritmo, que nos empleemos en tus opciones y en tu
manera de afrontar los desafíos de la vida.
Dios
carpintero, pule la madera de nuestro ser con el cepillo de tu misericordia y
de tu amor.
27/01/2013:
Evangelio según San Lucas.
Evangelio según San Lucas.
(Lucas
1, 1-4; 4 14-21)
Puesto que muchos han intentado
narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como
nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y
servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado
diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre
Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
Jesús volvió a Galilea por la
fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando
en sus sinagogas, alabado por todos. Vino a Nazaret, donde se había criado y,
según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para
hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando
el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a
proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la
libertad y proclamar un año de gracia del Señor.
Enrollando el volumen lo devolvió
al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en él.
Comenzó, pues, a decirles:
Esta Escritura, que acabáis de
oír, se ha cumplido hoy.
Palabra del Señor.
Palabra del Señor.
Reflexión:
“Tu Espíritu nos mueve a liberar”.
“Tu Espíritu nos mueve a liberar”.
Nuestro mundo triste y
encadenado, con tantos candados, necesita la liberación de Jesús. Jesús no
actúa como un superhéroe sino a través de la acción del Espíritu Santo. Una
acción suave y decidida, que no hace daño y concede la libertad a los pobres y
oprimidos.
Claro, en la sinagoga todos
tenían fijos los ojos en Jesús. Porque en Él veían no solo unas palabras, una
proclamación sino la cercanía del Reino que emergía con su persona, con sus
acciones, en definitiva, con su Amor20/01/2013:
Evangelio según San Juan.
(Juan 2, 1 – 11)
Jesús le responde: « ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha
llegado mi hora.»
Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de
los judíos, de dos o tres medidas cada una.
Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta
arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo
llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba
de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían),
llama el maestresala al novio
y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están
bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó
su gloria, y creyeron en él sus discípulos.
Palabra del Señor.
Palabra del Señor.
Reflexión:
“¡Emborráchame de Ti!”.
“¡Emborráchame de Ti!”.
Hoy, María, nos dice, a nosotros ciudadanos de este mundo en ocasiones
triste: – Haced lo que Él os diga.
No nos apetece mucho obedecer, pero fiémonos de María. Dejemos a un
lado la ambición del poder, del dinero, de considerarnos los primeros, los
mejores, los más excelentes… y hagamos lo que Él nos diga.
El camino de Jesús nos conducirá a la felicidad. Ya sabemos por el
Evangelio que su vino era incomparablemente.
Queridos amigos, dejémonos “emborrachar” por la alegría, el compromiso
y el amor que desprende el Evangelio del Señor Jesús.
13/01/2013:
Evangelio según San Lucas.
(Lucas 3, 15-16.21-22)
En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se
preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: - “Yo os
bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la
correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”. En un
bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el
cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma e paloma, y vino una voz del
cielo: - “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.”
Reflexión:
Bautismo y fuego.
El bautismo de Juan limpia, reconcilia, abrillanta,
renueva… pero le falta algo. Ese algo es el “plus” del bautismo de Jesús: su
Espíritu. Espíritu que prende en los corazones y que nos invita a entrar en la
ola del Amor.
Espíritu que muestra la predilección, el Amor del
Padre por el Hijo y por sus hijos. Espíritu que se hace corazones que pueblan y
repueblan la tierra, que coronan con la llama de la pasión lo que falta de
pasión y compromiso al mundo.
Celebrar y renovar el bautismo significa dejarnos
prender por el fuego de Jesús y transformar la realidad con su luz y su calor.
6/01/2013:
Evangelio según San Mateo.
(Mateo 2, 1-12)
Jesús nació en Belén de Judea en
tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en
Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque
hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.» Al enterarse el rey
Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes
y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron: «En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades
de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.”»
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo
en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: «Vayan y
averigüen cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encuentren, avísenme,
para ir yo también a adorarlo.» Ellos, después de oír al rey, se pusieron en
camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta
que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se
llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su
madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le
ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un
oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro
camino. Palabra de Dios. Gloria a Ti Señor Jesús.Palabra del Señor.
Reflexión:
Con los Magos.
Con los Magos.
Hoy es un día para leerse entero,
pausadamente, el Evangelio, e introducirnos en la escena.
“La estrella que habían visto en
Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando
vieron la estrella se llenaron de alegría y, al entrar en la casa, encontraron
al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego,
abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como
recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes,
volvieron a su tierra por otro camino”.
También nosotros vamos en busca
de la Estrella, porque queremos encontrarnos con Jesús, Niño, débil, pequeño,
símbolo del Amor de Dios que quiere compartir nuestra realidad, nuestro camino,
nuestra vida.
Los Reyes adoran al Mesías Niño.
Un largo camino ha sido recompensado con este encuentro. Le ofrecen sus dones,
su reconocimiento, su gratitud.
Día de la Epifanía, fiesta muy
propicia para adorar al Niño, para hacer un rato de adoración ante la
Eucaristía. Luego, continuaremos la vida, nos iremos por otro camino, porque
nos habremos visto transformados por el Amor de ese Niño, del Dios que se hace
hombre y quiere llegar a toda la humanidad.

































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